Hace unos días quedé con una amiga para tomar una copa, bueno... una copa y lo que la noche quisiera regalarme...
Después de una hora pensado qué ponerme me decidí por una falda corta y muy, pero que muy, ceñida. Me miré en el espejo, comprobé si por el culo me marcaba la ropa interior y... ¡SÍ!, marcaba bastante... ¿solución?, ¡fuera culotte!, ésta noche todo mi cuerpo sería libre...
Decidimos ir a un bar que suele tener mucho ambiente, digo "suele" porque esa noche estaba muerto... Aún así nos quedamos, hacía tiempo que no nos veiamos y podiamos charlar, tranquilamente, mientras nos poniamos al día de las ultimas semanas.
Entre risas terminabamos la segunda copa cuando empezamos a escuchar a un gran grupo que entraba al local, un gran grupo de hombres, SÓLO hombres, que bromeaban y reian entre ellos (más tarde nos enteramos que celebraban la separación de uno de ellos).
Intercambié miradas con mi amiga y por lo bajo me dijo:
- La noche promete...
- Si, señora, Dios existe...
Mientras ella iba a por otra copa, me dediqué a observar al grupo buscando a un posible cómplice para esa noche... absorta en mi búsqueda no me dí cuenta que, mi querida y maravillosa amiga, regresaba con dos copas en la mano y tres acompañantes... En la segunda presentación ya me dí cuenta que no tenía que buscar más. Alto, delgado, con gafas que le daban un cierto aire de despite, se presentó Andrés... Su mirada penetrante, cuando me saludó, y el sentarse a mi lado me confirmo que, efectivamente, la noche prometía...
Durante más de una hora se dedicó a preguntarme y responderme al oido, excusandose que la música estaba alta, no lo estaba pero le seguí el juego... me excitaba sentir, cerca, su aliento ... su olor... y más me excitó cuando posó su mano, grande y cálida, sobre mi rodilla... noté la humedad entre mis piernas y recordé que no llevaba bragas...
Una vez más se acercó a mi oido y me comentó:
- Te he observando antes cuando ibas al baño y me ha surgido una pregunta... llevas una falta muy ajustada y el tejido no marca... dime que no llevas ropa interior...
- ¿Quieres comprobarlo...?
- He visto que te gusta el whisy, tengo una botella de Cardhú, sin estrenar, en mi casa...
Busqué con la mirada a mi amiga, la había perdido de vista desde hacía un rato, me sonrió y con un gesto me indicó que estaba bien acompañada. Me giré hacia mi complice y le dije:
- Hagamosle compañia al pequeño Cardhú...
De camino al coche me arrastró hacia el primer rincón oscuro que encontramos, pegó su cuerpo al mio... metió su lengua en mi boca... y sentí su mano por debajo de mi falda...
- Creo que es hora de comprobar mis sospechas...
Le respondí abriendo un poco mis piernas, quería que notara mi excitación... quería que notara cómo mi coño se mojaba por su culpa...
- Joder... estás empapada...
Me subió la falta y se estaba agachando cuando escuchamos una voz desde un balcón por encima de nuestras cabezas:
- Que poca vergüenza!. Tan mayorcitos y haciendo cochinadas en la calle!. Ni los perros!
Entre risas salimos disparados de allí, con el miedo de que nos echaran un cubo de agua con idea de despegarnos. Una vez en su casa, le observé mientras preparaba los whisky, le desnudé con la mirada deseando tenerlo cerca... deseando que el ritual sexual de animales racionales continuara... Me tendió la copa, agarró una silla y se sentó frente a mi.
- ¿Puedo ver tus braguitas?, me preguntó sonriendo...
- Claro... pero te aviso que son transparentes...
Me incorporé, me quité la falta y volví a sentarme con la piernas entreabiertas, enseñandole lo que minutos antes había acariciado...
- Es más delicioso de lo que había imaginado... ¿dejas que mi lengua lo compruebe...?
- Es todo tuyo...
Sus manos empezaron a acariciarme subiendo, suavemente, por el interior de mis muslos... abrí, al máximo, mis piernas para ofrecerle una mejor vista de lo que estaba a punto de comerse.... Introdujo dos de sus dedos y noté cómo se movian dentro de mi coño... mi respiración empezó a agitarse... empezó a acariciar mi clítoris con su dedo pulgar... empecé a gemir... a desear que toda su mano entrara dentro de mí... sus dedos entraban y salian... embadurnados por mi liquido viscoso... escuchando su sonido... ese sonido que me indica que mi coño necesita empaparse aún más...
- Quiero correrme en tu boca, le supliqué...
Acercó su cabeza entre mis piernas y empezó a darme placer con su lengua... vertí whisky sobre mi, dejando que se deslizara hasta su boca... su lengua se volvió loca al beber la mezcla de alcohol y sexo... Mi cuerpo se tensó... mis gemidos aumentaron... sujeté su cabeza fuertemente y exploté...
Se acercó a mi boca devolviendome lo que era mio... pasé mi lengua por sus labios.... mi lengua limpió toda mi esencia... y busqué, dentro de su boca, a la pequeña trabajadora para darle las gracias...
- Estariamos más cómodos en mi cama, ¿no crees...?
Me senté en ella y me desnudé del todo, se plantó frente a mi, de pie, y supe lo que quería... Pasé mi mano, suavemente, por el maravilloso bulto que marcaba su pantalón... acerqué mi boca y apreté los labios para sentir su dureza... me excitaba escuchar su respiración... desabroché su cinturón, le bajé los pantalones y volví a acercar mi boca por encima de sus boxer... se los bajé y terminé por complacerle y complacerme...
Mi lengua midió cada centimetro de abajo a arriba... jugó con su capullo y lamió toda excitación que salía de él... poco a poco fue entrando en mi boca... mi lengua no paraba quieta mientras entraba y salia... sólo quería darle placer, sentir su excitación... sus gemidos la volvian loca...
- Para! Para! O me voy a correr...!
´Volvíó a meter su cabeza entre mis piernas, saciando su sed nuevamente... Subió, mordisqueó unos de mis pezones y cuando lo notó duro atacó al otro... continuó subiendo hasta mi boca, nuestras lenguas se entrelazaron como si nuestras vidas dependieran de ello... Necesitaba sentirlo dentro de mi... abrí mis piernas y levanté un poco mi pelvis para indicarle el camino... sentí como su polla, ansiosa... salvaje... entraba en mi... nuestros cuerpos se fundieron en uno, gimiendo... jadeando... dos animales, que dejaron de ser racionales, dandose placer... placer y complicidad... esa complicidad que hizo que nuestras miradas se cruzaran segundos antes que estallaran nuestros cuerpos al mismo tiempo...
- ¿Otro whisky y repetimos...?
- No lo dudes...
Besos cálidos...
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